Los cañones antigranizo, el cambio de uso de suelo para la siembra aguacate, la contaminación de aguas negras y la falta de lluvias son las nuevas amenazas del Lago de Pátzcuaro.

Medio ambiente. Pátzcuaro.- Durante el último año se expandió por las orillas absorbiendo el agua que el lago necesita, los habitantes de la zona quieren detener su avance, pero no tienen las herramientas para lograrlo, esta planta amenaza la supervivencia del Lago de Pátzcuaro.

No se trata del lirio, la planta flotante invasora que cada año asedia los muelles General, Las Garzas y San Pedrito traída por los llamados “vientos del norte”, se trata de otra amenaza verde que acecha al lago: el aguacate.

Durante los últimos dos años las huertas de aguacate se expanden en los municipios de Erongarícuaro, Tzintzuntzan, Huiramba, Quiroga y Pátzcuaro, provocando cada vez menos captación para este cuerpo de agua.

Además, los productores de aguacate de la región utilizan los llamados cañones antigranizo, herramientas que con explosiones de gas acetileno provocan escasez de lluvias, aseguran pobladores afectados de la zona.

“No llovió nada este año, apenas se juntaban las nubes y empezaban los cañonazos”, es lo mismo que narran comerciantes, lancheros y habitantes que viven a las orillas del Lago de Pátzcuaro y dependen de él para su supervivencia.

El uso extensivo de cañones antigranizo que provoca falta de lluvias y el cambio de uso de suelo en la región lacustre para la siembra de fresa, frambuesa, arándado y aguacate son las nuevas problemáticas que asedian al –ya deteriorado– Lago de Pátzcuaro.

Este nuevo peligro se suma a la contaminación de aguas negras, las toneladas de basura que termina en el agua, el lirio acuático que invade casi una tercera parte de su superficie y la sobreexplotación de los mantos acuíferos que tienen en jaque a uno de los símbolos del estado de Michoacán.

El lirio, una vieja amenaza

Antes de que llegara el aguacate, la principal amenaza verde del lago era el lirio acuático y las malezas que cada año le ganan terreno al lago desde que se salieron de control en la década de 1930.

En la actualidad, los pobladores tienen que lidiar con el lirio año con año y necesitan quitarlo para evitar que consuma los nutrientes y el oxígeno necesario para la vida de este cuerpo de agua que tiene un tamaño aproximado de 13 mil hectáreas.

Todos los miércoles y los sábados a las nueve de la mañana un grupo de voluntarios se aglomeran en las orillas del Muelle General armados con horquillas, lasos y botas de hule para levantar las toneladas de lirio acuático que ahogan al Lago de Pátzcuaro.

La temporada de lirio comienza a finales de octubre, cuando la semilla germina y se empieza a propagar en la superficie, pero es entre noviembre y diciembre cuando el viento lo arrastra hasta la parte sur y termina en los muelles más importantes del municipio de Pátzcuaro.

En los muelles General, Las Garzas y San Pedrito los voluntarios y comuneros de las islas de Janitzio, Tecuén, Yunuén y Pacanda trabajan a marchas forzadas para remover el lirio acuático antes de que se seque y se hunda.

Si no logran sacarlo del agua, el lirio llegará al fondo del lago provocando una baja en la oxigenación, además de que incrementa el azolve reduciendo la profundidad del agua, que en algunas zonas es menor a 30 centímetros.

El lirio además es nocivo para la navegación en los muelles y provoca una imagen desagradable para el turismo, la principal actividad económica de los lancheros, comerciantes y hoteleros de la zona.

“Evita que se acerquen las lanchas al muelle y puede provocar accidentes, la otra es que afecta los motores de las lanchas, daña mucho la propela y las puede tronar y no permite la navegación, eso es un riesgo tanto para los lancheros como para los habitantes de las islas que vivimos allá”, aseguró Marco Aurelio, comunero de la isla de Janitzio.

Por eso cuando la Cooperativa de Lancheros del Muelle General lanzó una convocatoria en redes sociales para pedir voluntarios, decenas de personas acudieron al llamado y dos días a la semana se dan a la tarea de limpiar el lago.

Los lancheros y comerciantes preparan entre 80 y 100 almuerzos durante los días que los voluntarios llegan a limpiar el lirio, a quienes les ofrecen comida y agua al finalizar la jornada de trabajo.

“Estamos trabajando desde aproximadamente un mes sacando lirio todos los días miércoles y sábados de nueve de la mañana a once, lo hacemos continuamente ya que es con pobladores de la isla y voluntarios”, aseguró Emilio Tello García, uno de los voluntarios.

Además de los voluntarios, los lancheros firmaron un convenio para un programa de empleo temporal con la Dirección de Ecología del Ayuntamiento de Pátzcuaro, en el que el gobierno municipal se comprometió a contratar a 10 trabajadores para limpiar el lago.

La Cooperativa del Muelle General también contrató a otros 10 trabajadores que se dedican a sacar lirio del lago de lunes a viernes de las 9:00 a las 14:00 horas; con lo que buscan evitar la propagación de esta planta y un mayor deterioro en la oxigenación del lago.

Señales alarmantes

“El lirio es solamente una señal del problema ecológico de nuestro lago, es un problema de actores de cuatro municipios Erongarícuaro, Tzintzuntzan, Quiroga y Pátzcuaro que debemos ponernos a trabajar para resolverlo”, sentenció Juan José Morales Hernández, directivo de la Cooperativa del Muelle General.

Los problemas que revela el exceso de lirio son: la contaminación y eutrofización, que cada año deterioran la calidad del agua y provocan que de las 11 especies nativas de peces, aves y anfibios únicamente 5 sobrevivan.

La eutrofización es el crecimiento descontrolado de maleza y lirio, así como bacterias y lodos, provocada por el exceso de nutrientes en el agua, principalmente nitrógeno y fósforo, relacionadas con actividades humanas como agricultura, ganadería, aguas negras y deforestación.

“El lirio no es completamente nocivo para el lago, también está haciendo su trabajo, si no tuviéramos lirio también la contaminación fuera más grave y es una red que se alimenta de varios contaminantes que dañan el lago”.

Así lo aseguró Juan Carlos Pérez Arreola, delegado de la Comisión de Pesca del Estado de Michoacán región Pátzcuaro-Zirahuén, quien es uno de los funcionarios encargados del control de esta plaga en la zona.

Pérez Arreola aseguró que el problema es que el exceso de aguas residuales -cargadas de materia fecal y detergentes- y nutrientes que provienen de la agricultura están generando un exceso de lirio que llegó a niveles históricos durante este 2020.

“El lirio se mantiene del sulfato, es como si le estuvieras dando abono, estas cuestiones también tienen que ver mucho con las plantas tratadoras de agua, que sabemos que no están trabajando al 100 por ciento”, detalló el funcionario.

Durante años, pobladores de la región han exigido saber a qué capacidad trabajan las plantas tratadoras, dos de ellas ubicadas en Las Garzas y San Pedrito, pero hasta el momento no han tenido acceso a la información.

Sin embargo, aunque las plantas funcionaran al 100 por ciento, la realidad es que hay cientos de drenajes clandestinos que alimentan el lago y, durante los últimos dos años, la agricultura en la zona explotó, por lo que aun así podrían ser insuficientes.

“Hace falta concientizar mucho a la gente sobre el medio ambiente y el manejo de los residuos para evitar que siga creciendo el lirio, porque el lirio se alimenta de suciedad, entonces: entre más suciedad ingrese al lago más lirio crece, hace falta dejar de contaminar el lago”, apuntó Marco Aurelio, comunero de la isla de Janitzio.

Aguacate, la nueva amenaza

Los comuneros de las islas de Janitzio, La Pacanda, Yunuén, Tecuena, Jarácuaro (que ya no es isla por falta de agua), Urandén Morelos y Urandén Morales apuntan otros dos problemas que provocaron exceso de lirio acuático durante el último año: el aguacate y los cañones antigranizo.

En entrevista con Juan José Morales Hernández, directivo de la Cooperativa del Muelle General, aseguró que la falta de lluvias y el exceso de nutrientes en el agua provocaron un incremento en la superficie cubierta con lirio acuático dentro del Lago de Pátzcuaro.

“El lirio nos tomó de sorpresa este año, porque este año se multiplicó más, no nos esperábamos que llegara a esos niveles por la falta del agua y por los nutrientes que están cayendo al lago”, aseguró.

Una problemática que muchos comuneros atribuyen a la proliferación de los huertos de aguacate, pues en primer lugar provocan deforestación en la zona, sobreexplotan los mantos acuíferos, utilizan toneladas de fertilizantes y además hacen uso extensivo de los cañones antigranizo, con lo que se aseguran alteraron la última temporada de lluvias.

“No tenemos evidencias científicas, por así decirlo, de que los nutrientes de los aguacates lleguen al lago o que las lluvias no caigan por los cañones antigranizo, lo único que vemos es que el deterioro del lago es evidente para quienes nacimos aquí y en el último año ha sido alarmante”, aseguró Juan José Morales.

Este año, durante la temporada en la que el lirio abarrota el Muelle General entre los meses de noviembre y enero, los locatarios notaron que había más de estas plantas que en años anteriores y todo se lo atribuyen a la escasez de lluvia en la región.

“Yo sí veo mucho más lirio que en años pasados, veo que ya el lirio llega hasta la desembocadura del muelle y no se puede pasar con la lancha, eso no se veía antes y la mera verdad es que no llovió, no dejaban llover, nomás se juntaba la nube y empezaban con sus cañonazos”, dijo Alfredo Molina, pescador de la región.

En febrero de 2020, el director de Ecología y Medio Ambiente del municipio de Pátzcuaro, Joaquín Garduño Maya, alertó sobre el cambio de uso de suelo que provoca que cada vez menos agua llegue al lago.

“La siembra de aguacate es un problema, pues consideramos que está demasiado cerca del lago, a unos 1.5 kilómetros en línea recta”, dijo en una entrevista para Vértigo Político, en la que denunció la erosión del suelo provocada por el cultivo de este fruto.

El 2 de febrero, en el marco del Día Mundial de los Humedales, el Ayuntamiento de Pátzcuaro mandó una solicitud a la Comisión Nacional de Áreas Naturales para que las 13 mil hectáreas que conforman el lago sean declaradas como Sitio Ramsar.

Con ello, el Lago de Pátzcuaro se convertiría en uno de los 142 humedales protegidos considerados de importancia internacional a través de la Convención de Ramsar de 1971, a la que actualmente pertenecen 707 hectáreas de este mismo lago.

Pero hasta que no se tomen acciones por parte de los tres niveles de gobierno y la sociedad civil para proteger al Lago de Pátzcuaro, este cuerpo de agua vivirá bajo la amenaza verde del aguacate y el lirio acuático.

Así como las consecuencias del uso extensivo de los cañones antigranizo, el cambio de uso de suelo para la siembra aguacate, sobreexplotación de los mantos acuíferos, la contaminación de aguas negras y la falta de lluvias.

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