Miles de doctores privados combaten el coronavirus sin medicinas, sin equipo y sin vacuna.

COVID-19, Morelia.- La paciente dejó de mentir cuando estaba adentro del consultorio, no tenía un ataque de alergias como había alegado en la entrada de la farmacia, lo más probable era que tuviera COVID-19.

“Manuel” se espantó, dice que a las primeras de cambio se enojó, esa mujer estaba contaminando su consultorio y en aquel entonces no tenían las herramientas necesarias para combatir al nuevo coronavirus; era agosto de 2020.

No era el primer caso que presenciaba, pero sí el primero que tenía que enfrentar cara a cara, lo más desconcertante para él era que la mujer había mentido para entrar al pequeño consultorio de la farmacia con apenas un cubrebocas de tela cubriéndole el rostro.

A pesar del coraje, el doctor la atendió de la mejor manera que pudo, le recetó los medicamentos que sabían que ayudaban a combatir los síntomas como fiebre, dolor de cabeza e inflamación de garganta y le pidió que se mantuviera al menos 22 días en casa.

“Manuel” siguió monitoreando el caso a través de mensajes de WhatsApp hasta que la paciente mostró mejorías, una semana después de haberse colado entre sus pacientes había perdido el sentido del gusto y del olfato, confirmando que tenía COVID-19.

“En ese momento sabíamos muy poco del nuevo virus, en la farmacia por esos días apenas nos dieron un pequeño curso, pero la verdad es que estábamos en ceros, así que de repente estás, pues como dirá la gente, en el frente de batalla”, recordó “Manuel”.

El verdadero nombre del doctor no será revelado, teme ser reprendido en la cadena de farmacias para la que trabaja en la ciudad de Morelia y pidió mantener el anonimato a cambio de su testimonio.

Lo que no es ninguna revelación es que de un día para otro “Manuel” y miles de sus colegas quedaron al frente de la pandemia del SARS-CoV-2, se trata de doctores que trabajan en consultorios privados que son -en muchas ocasiones- el primer contacto de un paciente infectado.

“Muchos nos tienen confianza por la cercanía, porque venían aquí de antes, otros vienen con nosotros porque no los hacemos esperar tanto como en una clínica y otros como en las (farmacias) similares pues que no tienen los recursos verdad, y pues les toca ir ahí”, aseguró.

Cualquiera que sea el motivo, miles de doctores tienen que enfrentar al nuevo coronavirus sin las herramientas necesarias, sin las medicinas, sin el equipo y sin la vacuna, están atrapados entre la espada y la pared burocrática que les impide el acceso a estos recursos.

Sin vacunas

Actualmente, el principal problema que enfrentan los doctores de consultorios privados, al igual que dentistas, paramédicos y enfermeros, es que tienen que esperar a ser vacunados de acuerdo a su rango de edad sin importar el nivel de riesgo que corren.

El sistema que se adoptó en México para inmunizar a toda la población arrancó desde diciembre de 2020 con una primera etapa en la que solamente se vacunaría al personal médico de primera línea, es decir, los que están trabajando en hospitales con pacientes de COVID-19.

Luego el 20 de enero de 2021 siguieron con la vacunación de 5 mil médicos de hospitales privados donde también se trataba a estos mismos enfermos y posteriormente siguieron con el personal de hospitales públicos y clínicas, por lo que para marzo ya era un porcentaje amplio de doctores de la primera línea los inmunizados.

Sin embargo, afuera quedaron los doctores que trabajan en centros comerciales, cadenas de farmacias y consultorios privados, quienes a pesar de estar en “el frente” no cuentan con ninguna garantía de recibir alguna de las 15 millones de dosis que ha recibido México.

Apenas este lunes 5 de abril, Hugo López-Gatell, subsecretario de Salud, informó que han llegado a nuestro país 15 millones 163 mil 420 dosis de 5 vacunas distintas: Pfizer-BioNTech, AstraZeneca, SinoVac, Sputnik V y Cansino.

“Siempre vemos los informes y decimos ‘está bien, que vean por nuestros colegas de primera línea, nuestros adultos mayores, pero nosotros cuándo’, nosotros podemos decir que estamos hasta adelante pero no nos toca nada”, aseguró “Manuel”.

Al inicio de este conflicto el médico David Berrones lanzó una iniciativa nacional a través de la cuenta de twitter @VacunasMedicosMX para registrar a todos los doctores privados del país y presentar las listas a la Secretaría de Salud.

Hasta el 6 de abril de 2021, en la plataforma de google docs se habían registrado unos 28 mil 100 trabajadores de la salud que todavía no han recibido una vacuna y esperan poder ser inmunizados antes de que cada vez más médicos se contagien de COVID-19.

Sin embargo, las cifras pueden ser mucho más grandes, en 2019, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) los hospitales particulares registraron 92,169 médicos: 91,182 en atención directa con el paciente y 987 en otras labores.

El riesgo de no vacunar a todo el personal médico es alto, Amnistía Internacional alertó que México era el país con más personal médico muerto a causa de coronavirus según un informe emitido en septiembre de 2020.

En ese momento eran 7 mil los médicos fallecidos por COVID-19, de los cuales un total de mil 320 habían muerto en México, convirtiéndolo en un país de alto riesgo para el personal de salud junto a Brasil y los Estados Unidos.

Largas y más largas

Al mismo tiempo que el subsecretario de salud informaba sobre las vacunas recibidas y los avances del programa a nivel nacional, un grupo de médicos de hospitales privados cerraban la Calzada Tlalpan, en medio de una protesta por falta de vacunas.

Sin embargo, la respuesta ante las protestas ha sido la misma, tanto la Secretaría de Salud de la Ciudad de México como la Secretaría de Salud a nivel federal siguen dando largas a las solicitudes de los doctores de todo el país.

“Ha sido complejo en el sector privado tener listas claras, depuradas, actualizadas y desde luego esto es un reto. Seguimos pidiendo la colaboración, más que la protesta, la colaboración de quién pueda integrar listas claras, definidas, que nos permitan saber la equivalencia de la exposición al riesgo COVID en el sector privado, con la misma claridad que lo tenemos en el sector público”, dijo López Gattel en conferencia de prensa.

El nivel de desesperación ha sido tal que decenas de organizaciones ahora realizan las listas que solicita el Gobierno de México para recopilar datos como nombre, edad, cédula profesional, correo electrónico, entidad y especialidad de cada uno de los médicos privados.

Asociaciones como el Consorcio Mexicano de Hospitales, la Asociación Nacional de Hospitales Privados, el Consejo Mexicano de Médicos Generales y la Academia Nacional de Medicina de México también exigen respuesta.

Además, La iniciativa VacunasMédicosMx envió una carta dirigida al director de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, a quien pedían ayuda luego de acusar al Gobierno de México por dejar atrás a su personal de salud.

“Nos estamos comunicando con usted en busca de apoyo. La OMS ha solicitado a las autoridades internacionales que todos los trabajadores de la salud se vacunen y en México no se está cumpliendo con este derecho”, denunciaron en su carta.

El 5 de marzo, el doctor Ruy López Ridaura, director general del Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades, prometió que aquella semana quedaría claro el esquema para que los doctores sean vacunados junto a los adultos mayores.

Pero hasta el momento ni las cartas, ni las protestas, ni los registros han surtido efecto y el personal médico privado se mantiene a la espera de que sean vacunados antes de que las cifras de doctores fallecidos aumenten.

 

“No somos robots”

Hace más de un año, las preguntas para identificar un caso de nuevo coronavirus se hacían para saber dónde se había contagiado el paciente, cosas como si había viajado, si había estado en contacto con alguien que estuviera en Italia, China o los Estados Unidos.

“Todo eso ya pasó, ahora casi siempre tenemos que asumir que una persona que presenta los síntomas tiene COVID, de hecho, es raro que me llegue un paciente de otra cosa, yo te diría que el 90 por ciento tienen COVID”, dijo la doctora Rosa Esmeralda Sánchez Castañeda, quien maneja un consultorio privado en la ciudad de Morelia.

La doctora recuerda que su primer caso fue en enero de 2020 con una mujer que llegó a Morelia procedente de la Ciudad de México, donde se había contagiado a través de sus conocidos.

“De inmediato nos dimos cuenta de que era un cuadro diferente a lo que conocíamos, es decir, no es que fueran síntomas distintos, ya estábamos familiarizados con ellos, pero nunca juntos, nunca con la magnitud que vimos en ese momento”, dijo Esmeralda Sánchez.

Pero eso era en 2020, en lo que va de 2021 la doctora aseguró que lleva casi 80 casos de pacientes con COVID-19, todos ellos con síntomas distintos y que han evolucionado de manera diferente a pesar de tener el mismo virus.

Todos esos cambios han sido parte del día a día para los más de 90 mil médicos privados que trabajan en México, muchas veces en contra de la marea y bajo ataques de la población en general.

“Todavía hoy lo vemos, a quienes les avientan cloro en la calle, los insultan, hay una falta de empatía muy fuerte que me da coraje, me enoja porque nosotros estamos aquí para ayudar, para sanar, esa es nuestra vocación, no somos robots”, aseguró Esmeralda.

Sin embargo, la doctora aseguró que es tiempo que los médicos den el “101 por ciento” para salir de la crisis sanitaria, a pesar de las malas condiciones laborales, la falta de apoyos y de no estar contemplados en las listas de vacunación, es decir, de estar en el limbo.

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