Miles de negocios se ven afectados por los cierres parciales y totales que se aplican desde finales de diciembre hasta nuevo aviso

 

Economía local. Morelia.- Si no fuera trágica, la imagen de decenas de personas distraídas que el domingo siguen intentando comprar en tiendas cerradas resultaría cómica.

Embelesados con sus celulares, todavía son cientos quienes se acercan a tiendas de la esquina, al oxxo, al supermercado o a la ferretería y cuando intentan empujar las puertas se dan cuenta que no hay nadie adentro, todos los locales están muertos en domingo.

En la carretera Morelia-Pátzcuaro, un grupo de traileros se asoma insistentemente a la tienda de una gasolinera pidiendo servicio, adentro los empleados les piden que se retiren mientras aprovechan el día para hacer limpieza del local.

Una fila de motociclistas con mochilas de servicios de entrega por internet espera afuera de un local de hamburguesas que sigue funcionando a puertas cerradas y habilitó una pequeña entrada por la parte de atrás cerca del bulevar Arriaga Rivera.

En un local de venta de carnitas sobre la avenida Virrey de Mendoza, los clientes siguen llegando todavía a las 11 de la mañana para encontrarse que no abrirán hasta el otro día.

“Yo lo que veo es que no es justo, algunos hoteles del centro sí abrieron su restaurante porque se supone que están atendiendo a sus huéspedes pero quién te dice que sí son huéspedes y mientras tanto nosotros no podemos abrir, no hay piso parejo”, aseguró un locatario que tuvo que cerrar cerca de San Francisco.

El sábado por la noche, una mujer armada con cinta, un pedazo de papel y un plumón negro modifica el horario de atención a clientes de su ferretería ubicada en la calle Vicente Santamaría, adelante de donde dice “domingo” sobre las letras “De 9:00 a 4:00” escribe la palabra “cerrado”.

Algunos locales siguen vendiendo pasada la hora de cierre impuesto por el Ayuntamiento de Morelia, a través de mensajes de whatsapp y telegram -popularizado durante la última semana por sus políticas de privacidad- se puede ordenar de todo, pero principalmente, se compra cerveza.

En las calles de la colonia Vasco de Quiroga la música suena a todo volumen, una fiesta se celebra en pleno domingo, de repente una patrulla aparece. La música se detiene. En medio del silencio los oficiales no saben hacia dónde ir, dan un par de vueltas y se dan por vencidos. La música regresa.

Casi enfrente de la catedral, el local que vende productos naturales para adelgazar y cuidar el cuerpo seguía abierto a deshoras, decían que sus productos cuentan como medicamentos y por eso deberían seguir abiertos. A los inspectores del Ayuntamiento de Morelia no les convence el argumento.

Tuvo que pasar una semana para que los comerciantes del mercado “Benito Juárez”, mejor conocido como “El Auditorio”, atendieran las medidas de restricción. El primer domingo les perdonaron la multa y el segundo acordaron no abrir. De todos modos abren el sábado y nadie les dice nada.

Una tienda de ropa en la colonia Colinas del Sur seguía abierta porque vendía además cubrebocas y gel antibacterial. Los policías piden que cierre y venda por teléfono. Ahora en la cortina de acero tiene un teléfono y abre nada más para entregar… ropa.

Un local que no descansa es INFRA, donde los tanques de oxígeno no dejan de venderse, las filas alcanzan dos cuadras y cientos de personas buscan abastecerse, para ellos el domingo no se murió, ya no es día de descanso.

 

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