Tala en Nahuatzen, la cabecera sin cabeza

La tala inmoderada de la parte boscosa de la cabecera municipal de Nahuatzen llega a tanto que los comuneros tienen disputas internas.

Tala. Nahuatzen.- El hombre montado en el burro miró despectivo a los miembros de la Ronda Comunitaria, en las ancas del animal llevaba amarradas media docena de tablas de madera de un árbol que había cortado minutos antes.

Por un lado del animal colgaba la motosierra que había utilizado para cortar el pino que no tenía más de 15 años y es considerado uno de los árboles más importantes del devastado bosque de la cabecera municipal de Nahuatzen.

Sin embargo, los elementos de la Ronda Comunitaria no lo detienen, el hombre sigue su camino como si nada retando incluso con un saludo burlón a los comunitarios, se trata de un vecino del pueblo cuya familia se dedica a la tala del bosque.

-¿Sabes lo que me dijo el otro día? –pregunta un comunero a otro.

-¿Qué te dijo el viejo?

-¿Qué el bosque era de él, que eran sus terrenos y que no quería volvernos a ver adentro?

-Mira tú, viejo cabrón.

La tala inmoderada de la parte boscosa de la cabecera municipal llega a tanto que los comuneros decidieron llenar de clavos los árboles más jóvenes para que las motosierras se descompongan y los talamontes se desanimen de seguir cortando tablas que sólo podrán vender como madera de segunda o tercera.

Cuando los comuneros ven talados los árboles que llenaron de clavos de hierro echan carcajadas imaginando el coraje de los talamontes que se llevaron un árbol agujerado o cómo tuvieron que llevar a reparar las motosierras atrofiadas por la travesura.

Pero reírse es lo único que pueden hacer, porque son sus propios vecinos quienes talan el bosque y hasta ahora no tienen ninguna otra forma de impedírselo, la cabecera municipal comparte dos tipos de gobierno diametralmente distintos un ayuntamiento y un gobierno comunal que mantienen un conflicto interno que pone a la población en el centro de la disputa.

La pelea por la cabecera

Por eso es que este incidente es mucho más que una pelea entre dos particulares por la madera, cada uno representa un bando que lleva casi tres años peleando por la administración de los recursos públicos del municipio y que ha costado heridos y hasta la cárcel a varios de los involucrados.

Desde el 12 de junio de 2018, el Ayuntamiento de Nahuatzen, obligado por la sentencia del juicio TEEM-JDC-035/2017, ordenó la transferencia de la parte del presupuesto que le corresponde a la cabecera municipal de Nahuatzen, gobernada de manera autónoma por el Concejo Indígena.

Sin embargo, los recursos solamente fueron entregados durante el 2018, entrado el 2019, el Ayuntamiento se negó a darle su presupuesto argumentando que no habían presentado informes transparentes sobre la forma en que se habían gastado los recursos públicos, a pesar de que un tribunal determinó que no tenían competencia para exigirles a los comuneros que les rindieran cuentas, pues esa era atribución de órganos como la Auditoría Superior de Michoacán o la Contraloría del Estado.

A pesar de ello se niegan a entregarle la parte proporcional de los recursos que les corresponden, por lo que desde enero de 2019 ahorcaron a los programas y truncaron las obras públicas que había prometido el Concejo Indígena, provocando un conflicto por los recursos que aumenta a medida que pasa el tiempo.

Este es sin duda el municipio más polarizado entre quienes están a favor y en contra de los usos y costumbres, el conflicto de estos grupos no solamente se presenta en la cabecera municipal sino también en las tenencias como Sevina, Comachuén y Arantepacua; donde la confrontación forma parte de la vida cotidiana de sus habitantes.

Los presos del conflicto

A finales de 2019 tres comuneros del municipio fueron sentenciados por el delito de sabotaje en la Sala 2 del Juzgado de Ejecución de Sanciones Penales en el Cereso de Uruapan.

José Antonio Arreola Jiménez, José Luis Jiménez Meza y José Gerardo Talavera Pineda  fueron acusados de irrumpir armados en las instalaciones del DIF municipal y provocar agresiones contra los funcionarios y un saqueo, lo que está catalogado en el artículo 314 del Código Penal del Estado de Michoacán como sabotaje.

Al tratarse de un delito contra el Estado, el juez determinó otorgarles una condena de 7 años de prisión el pasado miércoles 23 de octubre de 2019, luego de haber pasado casi un año encarcelados sin sentencia.

En entrevista, el representante del Concejo Ciudadano Indígena de Nahuatzen, Efraín Avilés Rodríguez, aseguró que la liberación de los presos es parte del proceso en el que se conformó el primer gobierno comunal de la cabecera municipal y se trata de otra de sus denuncias además de la exigencia de recursos directos.

“Nuestros compañeros fueron acusados de sabotaje, un delito que, a todas luces, el único propósito que tiene es el que castigar a nuestra comunidad por estas acciones de determinarnos por nuestros propios usos y costumbres”, aseguró Efraín Avilés.

Entrevistado en medio del bosque, de camino al vivero que sostiene el concejo de gobierno comunal, Efraín Avilés aseguró que tanto la exigencia de recursos como la liberación de los presos políticos son luchas que van de la mano para lograr la autonomía de la cabecera municipal.

“Este vivero representa no sólo un proyecto del gobierno comunal para reforestar la parte dañada del municipio de Nahuatzen, también representa una esperanza en contra de quienes quieren desprestigiarnos y señalarnos por supuestamente robarnos los recursos, cuando en realidad lo que buscamos es, realmente, buscar el bienestar de la gente”.

Sin embargo, el concejo todavía genera dudas y desencuentros entre los pobladores, entre quienes destacan los detractores que están en contra del concejo y a favor del regreso de los partidos políticos como única forma de gobierno local.

Entre los pobladores en contra del concejo se encuentran decenas de familias que se dedican a la tala del bosque para venta de madera a los aserraderos de la región, una de las pocas actividades productivas que pueden realizar en Nahuatzen.

-Míralo, casi arrastra las patas por los lados del burro –gritan burlones los comuneros.

-A ver si todavía le sirve la moto, ya viste que cortó estos que clavamos el otro día –señaló otro de ellos y todos soltaron la carcajada al darse cuenta que su travesura rindió frutos.

Pero esta plática entre risas deja ver una realidad que acecha desde hace más de tres años al municipio de Nahuatzen, en pleno corazón de la Meseta Purépecha del Estado de Michoacán, donde los pobladores se han visto obligados a elegir un bando en el conflicto que parece dejar sin cabeza a la cabecera municipal.

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